miércoles, 25 de abril de 2018

Todo Costa Rica está hablando de esto. Poema contra el bullying desde Costa Rica.

El testimonio de Clara G. se hizo público el día 25 de abril de 2018.
Los medios de comunicación no paran de mencionar esta conmovedora historia donde la vida de una joven estuvo en riesgo por el acoso escolar o bullying y como manos amigas desde miles de kilómetros pudieron rescatarla.
ONG INTERNACIONAL BULLYING SIN FRONTERAS.

Mi nombre es Clara G., tengo 16 años, vivo en San José de Costa Rica y tuve un grave problema de acoso escolar en mi instituto. Era acosada en forma reiterada por un grupo de chicas que me molestaban por cualquier cosa. Un día directamente me impidieron entrar al colegio, con la amenaza de que si lo hacía me iban a dar una terrible paliza.
En ese momento había decidido terminar con mi vida porque ya no tenía sentido seguir viviendo de ese modo, con un grupo de personas que me acosaba en el instituto pero también en Facebook e Instagram.
Por la noche cuando mi madre llegó de trabajar pude contarle que mi día había estado normal y como no tengo padre la abracé para despedirme. Tenía preparada una cuerda de salto para entrenamiento para ahorcarme por la madrugada. Me fui a acostar esperando que mi madre se quede dormida. Mi teléfono seguía recibiendo mensajes injuriantes en Facebook e Instagram y en un arranque de ira lo arrojé contra la pared y se hizo polvo. Ante el ruido mi madre se acercó a ver que pasaba y no pude más y le conté todo. Entre lágrimas, Teresa, que así se llama mi madre me dijo que eso no quedaría así, que iríamos al instituto para terminar con todo ese maltrato y que nunca jamás se me pase por la cabeza intentar suicidarme. Que así no se arreglan las cosas sino que se agravan de una manera irreparable. Nos acostamos juntas en la cama de ella (más tarde mi madre me confesó que ni loca me dejaba sola) y como no podíamos dormir, nos pusimos a buscar ayuda en Internet. Así llegamos a la institución Bullying Sin Fronteras que tiene sedes en Miami y en Buenos Aires. Les enviamos un correo electrónico y le contamos todo, con lujo de detalles y les pedimos ayuda porque no teníamos claro que respuesta podríamos recibir en el instituto. 
Por la mañana fuimos con mi madre al instituto y no solo no me creyeron sino que nos trataron mal, dando a entender que yo solo quería llamar la atención de los demás y que las chicas acusadas eran completamente inocentes. El grupo de chicas que me agredía está compuesto por cinco personas. Cuatro de ellas son chicas tuanis y con padres adinerados y la quinta, la más agresiva tiene un novio de esos que venden drogas, aunque sus padres no lo saben. 
Volvimos a casa un poco tristes con mamá pero felices porque al fin alguien sabía que hacía más de ocho meses estaba padeciendo acoso. Cuando llegamos había mensaje de Bullying Sin Fronteras. Al otro día tuvimos una charla por Skype con el fundador de la entidad, el Dr. Javier Miglino. Pudo escucharnos en una larga charla donde apenas podía hablar por la emoción pero mi mamá hablaba por las dos. El Dr. Miglino nos pidió entonces el nombre del instituto, de la directora y consultó con sus asesores quien era el ministro de educación con responsabilidad en San José. Nos despedimos y el Dr. Miglino me dijo:

"- Duerme tranquila con mamá. Nosotros vamos a ocuparnos".  

De ese modo quedamos para hablar al día siguiente a las 11 horas de casa. Hablamos una vez y la Lic. Andrea Carrió, que es un sol para mi, nos dijo que ya se habían ocupado del tema. Ya estaba notificada la Sra. Ministro de Educación Pública de Costa Rica, Sonia Marta Mora Escalante y que el instituto iba a rever mi situación. Acto seguido y en plena comunicación por Skype llamaron al instituto y hablaron con la Señora Directora, la Lic. Carrió le avisó entonces que pondría  el manos libres para que mi madre y yo podamos escucharlo. Nos explicó todo lo que se estaba haciendo a lo que la directora asintió. Entonces la Lic. Carrió exigió una disculpa para mi madre y para mi de parte de la dirección, que la directora no tardó en ofrecer, invitándome al día siguiente a volver a clases, con la garantía de que las cinco chicas que me agredían serían sancionadas y puestas a disposición de otras escuelas, lo que significaba que si volvían a molestarme podían ser expulsadas.
Al día siguiente pude volver a clases, llegando del brazo de mi mamá. Me saludaron mis compañeras e incluso las chicas que siempre me molestaban. Al terminar el día sentía nervios porque a la salida todo podía pasar. Sin embargo nada pasó. Mi mamá me esperaba en la esquina del instituto, por las dudas, pero de pronto todos eran amables conmigo. Al día siguiente la señora directora me llamó a la dirección y había otros maestros con ella. Me pidieron disculpas una vez más y me felicitaron por el valor que tuve de denunciarlo y antes de retirarme me preguntaron: " - ¿Cómo has podido conseguir la información de la ONG Bullying Sin Fronteras?. A lo que contesté con la verdad: 

" - Está en Internet". 

De ese día pasaron seis meses. Pude terminar mi curso y he podido volver a ver a algunas de las chicas que antes me agredían, con apenas un saludo respetuoso pero ya sin agresiones de ningún tipo. En dos ocasiones llamé a Bullying Sin Fronteras para agradecerles y quería hablar con el Dr. Miglino pero estaba viajando o con un grave caso de suicidio de una joven y no podía hablar. Como no quise ser grosera ni desagradecida les comenté que quería agradecerles a mi modo, escribiéndoles una poesía que aquí está:

"Esas manos que ayudan sin fronteras".

Cuando todas las luces se apagaron en mi vida
no hubo más que oscuridad y miedo
de pronto pude comprender porque la gente 
se desespera, se vuelve inerte y por fin renuncia 
a todo eso que antes le parecía importante.

Por fin pensé: ¡qué solos están los muertos!.
¡Qué angustia la de saber que por la eternidad
nada ni nadie podrá tocarte, hablarte o mirarte.

La desesperación despierta monstruos y a veces
nosotros mismos somos los monstruos.
Los mismos que no dudamos en dañarnos e
incluso en matarnos. 

El corazón poco a poco pierde fuerzas
y lo que hasta un instante era una locura
va convirtiéndose en algo posible.
Pero en esos instantes de dolor extremo
cuando ya no hay salida siempre hay lugar
para un pequeño milagro.

El milagro de tener una madre.
El milagro de tener una casa.
El milagro de tener amigos que me abrazan,
aún a miles de kilómetros.

Esos pequeños milagros me llamaron a la vida.
Y ahí comprendí que si había una mano que dañaba
también había una mano que curaba.
Que si los malos me lastimaban sin límites.
Los buenos podían defenderme sin fronteras.

Ya nada volvió a ser igual.
Porque si una humilde tica podía movilizar a tantos,
esa misma tica debía intentar devolver algo
como en una interminable cadena de favores
donde todos dan y todos reciben, 
todos ganan y nadie pierde.

Decía que creo en los milagros,
en realidad en los pequeños milagros.
Esos que vivimos cada día y cada noche.
Como una mano cálida y fuerte 
que llega desde lejos
y reposándose en tu mano, te dice:
duerme tranquila con mamá. 
Nosotros vamos a ocuparnos.

 Clara G. Costa Rica.

Si quieres enviar un poema o una colaboración a Bullying Sin Fronteras, puedes hacerlo al correo electrónico: bullyingsinfronteras@gmail.com

ONG Internacional Bullying Sin Fronteras. 

3 comentarios:

  1. Extraordinario! Me conmoví hasta las lágrimas, Clara. Debes seguir escribiendo niña. Miles de besos a tu madre Teresa, a quien si bien no conozco, como a ti, me parece que las conociera de siempre. Adela.

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  2. No puedo parar de llorar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Ianela. Miami Beach. USA. GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS LOS AMO AMIGOS DE BULLYING SIN FRONTERAS!!!!!!!!!!!!!!!!

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  3. Estimados Señores de Bullying Sin Fronteras: luego de leer la historia de Clara G. y de como le devolvieron la sonrisa, quiero que sepan que voy a ponerme en contacto con ustedes para colaborar en todo lo que pueda resultarle útil. Con el mayor de los respetos y no dejen de saludar de mi parte al fundador de esta insigne institución, el Dr. Javier Miglino. Lic. Andrés de la Serna Poma. El Salvador.

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Esperamos sus comentarios. ONG Internacional Bullying Sin Fronteras.